Análisis

La seguridad económica ante todo: cómo la competencia tecnológica global reescribe las reglas del juego entre las grandes potencias

El último informe del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos revela que la ventaja de Estados Unidos en los campos de la IA, la tecnología cuántica y la biotecnología se está erosionando. Este artículo analiza desde una perspectiva global la llegada de la era de la seguridad económica, así como los cambios estructurales en las cadenas de suministro, las políticas industriales y el orden internacional.

La era de la seguridad económica ante todo

En los círculos políticos de Washington, una palabra está reemplazando a la «globalización» como nuevo eslogan: la seguridad económica. Ya no es solo una cuestión de balanza comercial o estabilidad financiera, sino la clave del éxito o el fracaso en la competencia entre grandes potencias. En noviembre de 2025, el grupo de trabajo bipartidista del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos (CFR) publicó el informe *La seguridad económica de Estados Unidos*, que, con una inusual perspectiva sistémica, describe la ansiedad de que las ventajas del país en inteligencia artificial, computación cuántica y biotecnología «se están erosionando».

El valor de este informe no radica en enumerar nuevas amenazas, sino en mostrar con claridad el fin del viejo modelo. Durante mucho tiempo, Estados Unidos y otras economías desarrolladas asumieron que, mientras mantuvieran la frontera de la innovación, la deslocalización de la fabricación era inofensiva. Pero los peligros ocultos de la subcontratación a gran escala de las cadenas de suministro quedaron completamente expuestos bajo el triple impacto de la pandemia, los conflictos geopolíticos y el nacionalismo tecnológico. Hoy, la lógica económica y la lógica de seguridad confluyen formalmente.

La piel de la «globalización» abierta

El informe revela con datos la profunda dependencia de Estados Unidos respecto de China: el 70 % del suministro de tierras raras depende de China, y en las tierras raras pesadas, el 99 %; el 30 % de las placas de circuito impreso provienen de China, y el 60 % de los productos químicos relacionados dependen de importaciones; el 80 % de los materiales iniciales clave para la biotecnología proviene de China, un tercio de la capacidad mundial de principios farmacéuticos activos se concentra en China, y el 80 % de las empresas biotecnológicas estadounidenses mantienen al menos un contrato con China. En el campo de la computación cuántica, incluso los equipos clave dependen de un único proveedor.

El problema estructural detrás de estas cifras es que Estados Unidos es excelente para lograr avances de 0 a 1, pero ha perdido la capacidad de fabricación de 1 a N. Cuando la tecnología comienza a aplicarse a escala, los cuellos de botella en la cadena de suministro se convierten en cuellos de botella estratégicos. Las decisiones racionales que las empresas toman en busca de eficiencia se acumulan hasta convertirse en una fragilidad irracional para la seguridad nacional. Esto es una típica falacia de composición.

El capital vota con los pies

Aún más preocupante es que el propio mercado está agravando el problema. El informe señala que el capital privado se está alejando de la computación cuántica y la biotecnología debido a los ciclos de retorno demasiado largos, la falta de claridad en las rutas de comercialización y la dificultad para escalar. En la primera mitad de 2025, la financiación en etapa inicial de las nuevas empresas biotecnológicas estadounidenses se desplomó un 65 %. Mientras tanto, China ha invertido alrededor de 900 000 millones de dólares en estos tres campos durante la última década, y su gasto anual en tecnología cuántica es aproximadamente el doble que el de Estados Unidos.

El capital no ignora la competencia entre grandes potencias; simplemente no puede soportar ciclos de investigación, desarrollo y rentabilidad de más de diez años. Esto constituye precisamente la justificación razonable para la intervención estatal. El informe subraya que el fallo del mercado es la premisa de la intervención estatal, y que el mayor fallo actual es la escasez de inversión en campos estratégicos y la excesiva concentración de las cadenas de suministro.

El rediseño de un sistema nacional de innovaciónLas recomendaciones del informe, en esencia, rediseñan el sistema nacional de innovación de Estados Unidos. Por ejemplo, impulsar la primera computadora cuántica de servicio público del mundo mediante las compras del Departamento de Defensa reproduce, en la práctica, el papel de "primer cliente" que el gobierno desempeñó durante la Guerra Fría en las industrias aeroespacial y de semiconductores; establecer una red de centros de biomanufactura y financiar que las empresas almacenen seis meses de inventario de ingredientes farmacéuticos activos es utilizar fondos públicos para cubrir riesgos de mercado; ampliar las reservas nacionales de minerales críticos y trazar mapas de recursos junto con los aliados demuestra que la seguridad de los recursos ha vuelto a la agenda estratégica.

La parte más refinada radica en la reflexión sobre las capacidades del gobierno. El informe recomienda establecer un "Centro de Seguridad Económica" permanente en el Departamento de Comercio para integrar expertos tecnológicos, oficiales de inteligencia y talento del sector privado. Detrás de esta propuesta hay un hecho subestimado: el actual sistema estadounidense de control de exportaciones y monitoreo de la cadena de suministro carece de suficientes expertos técnicos y capacidad de coordinación interdepartamental. Si se sigue respondiendo a la competencia tecnológica con estructuras burocráticas, incluso las políticas más correctas no podrán implementarse.

Igualmente digno de atención es que el informe no ignora el tema laboral. Dedica específicamente apoyo a trabajadores calificados como electricistas y mecánicos, porque el liderazgo tecnológico no depende solo de los científicos en los laboratorios, sino también de la fuerza medular capaz de construir fábricas de chips, redes eléctricas e instalaciones de manufactura. Es una dimensión pragmática que a menudo se pasa por alto en la narrativa de la innovación tecnológica de alta gama.

La lógica de seguridad redefine el orden global

Si se sitúa este informe en el contexto global, en sí mismo es una señal de la época. No solo Estados Unidos; la Unión Europea, Japón, Corea del Sur e India también están impulsando agendas similares de seguridad económica. Los controles de exportación, la revisión de inversiones y los subsidios a la localización se están convirtiendo en la nueva normalidad. Las cadenas de suministro globales ya no son una configuración de "eficiencia óptima", sino un arreglo político de "riesgo controlable".

El impacto de esta transformación es profundo. Para las empresas multinacionales, los viejos supuestos de la operación global están siendo derribados; para los países en desarrollo, enfrentan la presión de elegir entre los dos sistemas de China y Estados Unidos, pero también pueden aprovechar la competencia entre grandes potencias para obtener más espacio de autonomía; para el sistema de reglas internacionales, la posición dominante de la liberalización comercial está cediendo lugar a la invocación frecuente de cláusulas de excepción por seguridad nacional.

El informe no propugna el cierre. Insiste en que se debe lograr un equilibrio entre seguridad y prosperidad, y recomienda a los formuladores de políticas definir cuidadosamente los límites de la intervención. Pero si este equilibrio se puede lograr dependerá de la trayectoria concreta de la interacción entre las grandes potencias en los próximos años. Lo que es seguro es que la antigua globalización no volverá por completo. El nuevo orden económico estará dominado por la lógica de seguridad, y el factor decisivo de esta competencia está en quién pueda reconstruir capacidades confiables de manufactura y suministro mientras mantiene la vitalidad innovadora.

La competencia no tiene finLa competencia tecnológica nunca ha sido unidireccional. El informe reconoce que Estados Unidos no puede lograr la autosuficiencia en todos los eslabones, ni tampoco puede cortar por completo sus vínculos con el mercado global. El verdadero desafío radica en encontrar el límite de la "dependencia selectiva" — lo cual requiere un juicio estratégico continuo e innovación institucional. A medida que la IA penetra aún más en los ámbitos militar y civil, la computación cuántica supera el techo de la capacidad de cómputo clásica y la biotecnología redefine la medicina y la agricultura, el sistema internacional de la próxima década girará más estrechamente en torno a las capacidades tecnológicas. La seguridad económica ya no es una medida de emergencia, sino una forma de supervivencia a largo plazo.

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Enlaces fuente

  1. https://www.cfr.org/task-force-reports/us-economic-securityPrincipal

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