Tecnología y sociedad

Futuro digital 2035: Cuando la tecnología redefine el conocimiento, la persuasión y la gobernanza

La encuesta de expertos del Pew Research Center muestra que la mayoría de los expertos tienen expectativas y preocupaciones sobre la vida digital en 2035. Este artículo analiza los cambios estructurales que traerán las tecnologías digitales en la próxima década desde tres dimensiones: codificación del conocimiento, persuasión algorítmica y gobernanza social.

Un mundo recodificado

Cuando el Pew Research Center planteó la misma pregunta a cientos de expertos en tecnología —¿cómo cambiará la vida digital para 2035?— las respuestas no reflejaron un simple optimismo o pesimismo, sino una tensión profunda. El 79% de los encuestados afirmó sentir "más preocupación que entusiasmo" o "tanta preocupación como entusiasmo" por el futuro.

Esa cifra en sí misma es una señal de la época. La tecnología digital ya no es una herramienta, sino que se está convirtiendo en el entorno básico de la existencia humana. Para 2035, este entorno mostrará nuevas características estructurales: la forma del conocimiento, los mecanismos de persuasión y los límites del debate público experimentarán una reescritura fundamental.

La revolución estructural del conocimiento: apertura y aceleración

Entre las muchas respuestas, Clifford Lynch, director de la Coalition for Networked Information, ofreció el juicio más positivo. En su opinión, la tendencia a largo plazo más emocionante es que el conocimiento humano está siendo recodificado —desde la ciencia y la tecnología hasta muchos otros campos— en formas estructuradas que las máquinas pueden operar, recuperar y sobre las cuales pueden razonar.

No se trata de una simple digitalización por escaneo, sino de una obra profunda, lenta pero de gran escala. La interacción entre el aprendizaje automático, el procesamiento del lenguaje natural y las prácticas de ciencia abierta está acelerando este proceso. Para 2035, estas bases de conocimiento estructurado ya no serán un activo exclusivo de las instituciones de investigación, sino que se convertirán cada vez más en un patrimonio común de la esfera pública.

Lynch se muestra optimista de forma "casi totalmente positiva". También señala que la popularización de las capacidades de datos geoespaciales —la llamada "singularidad geoespacial"— traerá una transparencia sin precedentes. Cuando las imágenes satelitales de alta resolución casi en tiempo real dejen de ser un monopolio del poder estatal y se conviertan en una capacidad habitual del sector comercial, los encubrimientos gubernamentales de la contaminación, la verdad sobre las guerras y los flujos migratorios no podrán ocultarse. Esto no es una amenaza a la privacidad, sino una supervisión del poder.

En este nivel, el cambio tecnológico trae una historia positiva poco común: cuanto más transparente es el conocimiento, más puede exigirse responsabilidad al mundo.

La algoritmización de la persuasión: la última frontera del libre albedrío

Sin embargo, estos mismos expertos expresaron una preocupación mucho más profunda que la de Lynch respecto a otra tendencia. Judith Donath, investigadora principal del Centro Berkman de la Universidad de Harvard, señala que para 2035 la IA habrá desarrollado una capacidad de persuasión sin precedentes —no simples algoritmos de recomendación, sino "sistemas de persuasión de precisión" capaces de remodelar las creencias de las personas y alterar sus rutas de comportamiento.

Donath describe una escena inquietante: desde la infancia, un "compañero virtual" acompaña a cada persona mientras crece. Conoce tus límites, registra tus emociones y guía tus decisiones. No da órdenes, sino que dirige silenciosamente tu atención hacia lo que considera la dirección "correcta". La memoria se externaliza en él, la vida social es mediada por él, e incluso la sensación de soledad se disuelve a través de él.La base de este poder de persuasión son datos de comportamiento mucho más detallados que los actuales. Los sistemas de realidad aumentada registrarán dónde se posa tu mirada, y los dispositivos portátiles percibirán tu ritmo cardíaco y tu ansiedad. Cuando el algoritmo sepa cuándo eres vulnerable, cuándo deseas y cuándo temes, la persuasión dejará de ser comunicación para convertirse en una manipulación unilateral.

Donath nos recuerda que la persuasión en sí no es malvada: puede usarse para fomentar la adherencia a medicamentos, la conducción segura, e incluso para convencer a la humanidad de reducir el consumo a fin de salvar el clima. Pero el problema es que los sistemas impulsados por el beneficio o por el poder tienden a emplear esta capacidad para generar descontento, profundizar divisiones y transformar la ansiedad en votos o consumo. Para entonces, el "libre albedrío" dejará de ser un concepto filosófico y se convertirá en una infraestructura que urge proteger.

La toxicidad del espacio público y el peso de la democracia

Mark Davis, profesor asociado de Comunicación en la Universidad de Melbourne, Australia, lleva la perspectiva a un plano político más amplio. Es tajante: si el statu quo no cambia, los medios digitales significarán el fin de la democracia.

La estructura, la escala y la velocidad de los medios digitales ya han superado el límite que la democracia deliberativa puede soportar. Los contenidos incendiarios diseñados con esmero, la difusión emocional y las burbujas de información han hecho que el espacio público en línea deje de ser un lugar de discusión racional para convertirse en un "pantano infinito de discursos tóxicos" (en palabras de Lynch). Davis señala en particular que tanto la ideología liberal de las empresas tecnológicas occidentales como el estricto control de Internet por parte de regímenes no democráticos como China están debilitando de diferentes maneras el potencial democrático del discurso público.

Lynch también ha advertido sobre esto. Considera las redes sociales como un "pozo negro sin fondo" y propone dividirlas en dos ámbitos claramente distintos: uno sería una herramienta de comunicación privada para mantenerse en contacto con amigos conocidos, lo que ayudaría a aliviar el aislamiento; el otro, un espacio de distribución de información dirigido al público, que requeriría reglas más estrictas.

Estas posturas apuntan a una contradicción central común: el sistema de distribución de información construido por las empresas tecnológicas está diseñado esencialmente para maximizar la participación, no para maximizar la veracidad. Bajo esta lógica, la velocidad de difusión de los contenidos extremistas, divisivos y falsos siempre superará a la de los hechos y la razón.

La tardanza de la gobernanza y la bifurcación del futuro

De cara a 2035, el panorama que describen los expertos no es monolítico. La ciencia abierta, la transparencia geoespacial y la monitorización sanitaria personalizada que trae consigo la codificación del conocimiento encierran un enorme potencial positivo. Pero el auge de la persuasión algorítmica, la toxicidad de las redes sociales y la posibilidad de un autoritarismo digital constituyen fuerzas negativas casi igual de poderosas.

La bifurcación entre ambas depende de un factor que aún no ha llegado: la gobernanza. Davis cree que una nueva ola regulatoria es inevitable. La cuestión no es si se necesita regulación, sino cómo restablecer los límites del espacio público digital sin destruir la comunicación pública.Este es precisamente un desafío de largo plazo que enfrenta el sistema de gobernanza global. En un planeta digital dominado por empresas tecnológicas transnacionales, la regulación de un solo país difícilmente puede hacer frente al flujo transfronterizo de los algoritmos. Que 2035 pueda convertirse en un punto de inflexión para la civilización digital depende no solo de la tecnología en sí, sino también de si la humanidad puede establecer un nuevo equilibrio entre libertad, seguridad y confianza.

El "mayor preocupación" expresada por los expertos de la encuesta de Pew, más que pesimismo tecnológico, es una advertencia lúcida: nos encaminamos hacia una era orquestada por algoritmos, y la humanidad aún no está preparada para coexistir con esta nueva "capacidad de persuasión".

La próxima década no es solo la siguiente etapa de la evolución tecnológica, sino también una ventana de oportunidad para que la gobernanza global, las estructuras sociales y la autonomía individual sean reevaluadas. Las decisiones que se tomen ahora definirán si 2035 será una utopía digital o una distopía digital.

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  1. https://www.pewresearch.org/internet/2023/06/21/expert-essays-on-the-expected-impact-of-digital-change-by-2035Principal

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