Economía y mercados

Perspectivas de la economía global para 2026: cuando la expansión fiscal, la revolución de la IA y la lógica de seguridad reconfiguran el panorama del crecimiento

El informe de Perspectivas Mundiales 2026 del Departamento de Investigación de Deutsche Bank revela un punto de inflexión clave: los motores del crecimiento económico global están pasando de la política monetaria a la expansión fiscal, de la eficiencia comercial a la inversión en seguridad y de la manufactura tradicional a la reconfiguración de la productividad impulsada por la IA. Alemania registra un repunte impulsado por el estímulo fiscal, India está a punto de superar a Japón como la cuarta economía más grande del mundo, y China busca reconfigurar la calidad de su crecimiento mediante la reforma contra la 'competencia interna excesiva'.

Perspectivas de la economía global para 2026: cuando la expansión fiscal, la revolución de la IA y la lógica de seguridad reconfiguran el panorama del crecimiento

La lógica subyacente del crecimiento económico global está atravesando una reconfiguración silenciosa pero profunda. En su informe anual "Perspectivas Mundiales", publicado en noviembre de 2025 por el equipo de investigación de Deutsche Bank, los economistas jefes Jim Reid y David Folkerts-Landau ofrecieron un juicio que parece contradictorio pero es muy significativo: en 2026, el crecimiento real global se mantendrá básicamente en línea con el de los dos últimos años, pero las fuentes de impulso del crecimiento están experimentando un desplazamiento fundamental.

El significado de este juicio va mucho más allá de un informe anual de predicciones. Apunta a una transformación más profunda del orden internacional: la utilidad marginal de la política monetaria está disminuyendo, el espacio fiscal se está convirtiendo en una nueva frontera de la competencia entre grandes potencias, y la seguridad —ya sea económica, energética o tecnológica— está sustituyendo a la eficiencia como consideración central de la estrategia nacional.

El regreso de la política fiscal: el cambio de marcha del motor de crecimiento

Durante los últimos quince años, el principal motor del crecimiento económico global provino de la expansión de los balances de los bancos centrales y de un entorno de tipos de interés ultrabajos. En 2026, este modelo dará paso formalmente a la política fiscal.

Alemania es el caso más simbólico. Tras años de estancamiento económico, la mayor economía de Europa se prepara para experimentar el repunte más notable entre las principales economías. Mark Schattenberg y Robin Winkler, del equipo de investigación de Deutsche Bank, pronostican que el PIB alemán crecerá un 1,5 % tanto en 2026 como en 2027. El principal sustento de esta predicción no es la recuperación de las exportaciones, sino una "política fiscal significativamente expansiva" y el aumento del gasto público.

El giro fiscal de Berlín tiene implicaciones que trascienden las fronteras. El gasto del gobierno alemán en defensa e infraestructura "impulsará toda la economía de la eurozona", porque los pedidos de defensa superiores a lo previsto están llegando a los productores nacionales, lo que amplifica el efecto multiplicador de la defensa. Esta lógica está cambiando la forma en que funciona la economía europea: de depender de la competitividad exportadora a depender de un ciclo de inversión interno.

Sin embargo, la sostenibilidad de la expansión fiscal depende de una variable clave: el costo del endeudamiento. Los estrategas de Deutsche Bank prevén que, a medida que aumente la tasa de equilibrio y se reconstruya la prima de plazo global, el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años alcance el 4,45 % a finales de 2026. Esto significa que el costo marginal del endeudamiento público está aumentando de forma sistemática, y que la tensión entre la expansión del espacio fiscal y la sostenibilidad de la deuda recorrerá todo 2026.

La situación de Estados Unidos es más compleja. Se prevé que el déficit presupuestario federal se mantenga en torno al 6,7 % del PIB, y la reducción de los ingresos arancelarios podría ampliar aún más esa brecha. Entre el efecto estimulante de los recortes de impuestos sobre la renta de los hogares y la preocupación del mercado por la ampliación del déficit fiscal, se formará un equilibrio delicado.

La inversión en IA: de la narrativa a la productividad

Si la política fiscal es la "variable lenta" del crecimiento en 2026, la inversión en IA es la "variable rápida".El informe del Deutsche Bank señala claramente que, aunque el anuncio arancelario de Washington en abril de 2025 hizo que el mercado pensara que la política comercial sería el eje del año, «en realidad, la rápida inversión y adopción de la IA siguieron dominando el sentimiento del mercado». Este juicio revela un cambio importante en la narrativa de la economía global actual: el gasto de capital de la revolución tecnológica está reconfigurando el panorama de inversión de forma supercíclica.

Pero la conversión de esta inversión en productividad no ocurre automáticamente. Los autores del informe advierten: «Dado el ritmo del progreso tecnológico, es difícil creer que esto no se traduzca en ganancias de productividad significativas. Sin embargo, los ganadores y perdedores finales dependerán de una compleja interacción de una serie de factores cambiantes, muchos de los cuales quizá no se manifiesten hasta después de 2026».

El significado profundo de esta afirmación es que la inversión en IA todavía se encuentra en la fase de tendido de infraestructura, y la distribución de sus retornos económicos será muy desigual. La nueva aceleración de la economía estadounidense en 2026 se debe, en parte, a que el motor de crecimiento se está expandiendo desde el gasto de capital relacionado con la IA hacia ámbitos más amplios. Se prevé que el beneficio por acción del S&P 500 alcance los 320 dólares, con un objetivo de 8.000 puntos a finales de año; esto refleja la expectativa del mercado de que el dividendo de productividad de la IA se difunda desde los gigantes tecnológicos hacia empresas más amplias.

En Europa y Japón, el mecanismo de transmisión de la inversión en IA es más complejo. Se prevé que el Banco Central Europeo mantenga el tipo de interés de política monetaria en el 2 % hasta finales de 2026, y que la primera subida de tipos se posponga hasta mediados de 2027. Esta postura prudente refleja el dilema estructural que enfrenta la economía europea: por un lado, la inversión en IA está contribuyendo a una tendencia positiva; por otro, el endurecimiento del mercado laboral provocado por el envejecimiento de la población seguirá constituyendo un choque negativo por el lado de la oferta.

La reconstrucción del sistema comercial: reequilibrio entre eficiencia y seguridad

El ámbito de mayor tensión en el panorama económico global de 2026 es, quizá, la reestructuración del sistema de comercio internacional.

Mark Wall, economista jefe para Europa del Deutsche Bank, estima que el coste directo de los aranceles estadounidenses para la UE es de alrededor del 0,5 % del PIB, y que su impacto se dejará ver en la segunda mitad de 2025 y la primera mitad de 2026. Pero lo más digno de atención son los cambios estructurales más allá de los aranceles: la UE está lidiando simultáneamente con presiones externas de China, Estados Unidos y Rusia, al tiempo que impulsa una agenda de competitividad interna.

La continuidad de la agenda Draghi será la línea central de la política europea en 2026. La Comisión Europea logrará avances graduales en los siguientes ámbitos:

Seguridad y defensa: se realizará el primer desembolso del programa de préstamos de 150.000 millones de euros «Acción Europea de Seguridad», y se elaborará una nueva hoja de ruta para cerrar la brecha de defensa de aquí a 2030.

Profundización del mercado único: recortar trámites burocráticos y reforzar la seguridad económica mediante un centro de materias primas críticas.

Unión de Ahorro e Inversión: reforzar la Autoridad Europea de Valores y Mercados, revisar los productos paneuropeos de pensiones, aunque es «poco probable» que se logren reformas importantes en materia de pensiones, impuestos o insolvencia.

Brecha de innovación: abordar la financiación para el escalado, la infraestructura de cómputo y la adopción de la IA.La lógica común de estas iniciativas es que, en un momento en que el sistema de comercio abierto enfrenta presiones, la UE intenta mantener su posición económica mediante la profundización del mercado interior y la autonomía estratégica. Pero el informe también admite que la fragilidad estructural de la UE implica que “los intervalos de confianza en torno a las previsiones puntuales son amplios”.

China y Asia: divergencia en el ajuste estructural

La trayectoria de la economía china en 2026 presentará una característica distinta a la de épocas anteriores. Xiong Yi, economista jefe para China de Deutsche Bank, predice que el crecimiento del PIB se desacelerará al 4,5%, principalmente debido a la política “anti-involución” y a los rendimientos decrecientes de las medidas de estímulo al consumo.

La implicación profunda de esta previsión reside en la transformación del modelo de crecimiento de China. La reforma “anti-involución” tiene como objetivo remodelar el comportamiento del lado de la oferta, pasando de la búsqueda de la expansión de escala a la búsqueda de eficiencia y calidad. El costo a corto plazo de esta transformación es una desaceleración del crecimiento, pero el objetivo a largo plazo es construir una estructura económica más sostenible.

En cuanto a la inflación, se espera que el índice de precios al consumo llegue al 1,5% y que el índice de precios al productor vuelva a ser positivo en la segunda mitad de 2026. Esto refleja que la atención de los responsables de política a la estabilidad de precios está pasando del riesgo de deflación a una reflación moderada.

Merece atención la evaluación de Xiong Yi sobre el XV Plan Quinquenal: el liderazgo chino se muestra “más confiado” en la capacidad tecnológica y la resiliencia económica del país, aunque el entorno externo sea más desafiante. Las bases de esa confianza provienen en parte de los avances de China en IA y manufactura avanzada, y en parte de su capacidad para realizar ajustes estructurales en el sistema de gestión económica.

India es una historia de otra dimensión. El informe prevé que India superará a Japón en 2026 y se convertirá en la cuarta economía más grande del mundo, y se espera que sea la tercera en 2028. Este ascenso estructural no es solo un reflejo de la tasa de crecimiento, sino otro acontecimiento emblemático del desplazamiento del centro de gravedad económico mundial hacia el este.

Se espera que la economía japonesa mantenga un crecimiento moderado. El dilema de política del Banco de Japón radica en que: por un lado, el aumento de los salarios y la desaceleración de la inflación podrían apoyar el consumo de los hogares; por otro lado, el riesgo de expansión fiscal y el debilitamiento del yen constituyen amenazas potenciales.

Reino Unido: el respaldo de las políticas ante la incertidumbre política

La historia de la economía británica es algo más sencilla. Sanjay Raja, economista jefe para el Reino Unido de Deutsche Bank, predice que el crecimiento del PIB británico se desacelerará del 1,4% en 2025 al 1,2% en 2026. Pero “los vientos en contra geopolíticos externos darán paso a los vientos en contra internos”: la contratación débil, la desaceleración del crecimiento salarial y la incertidumbre fiscal y política frenarán las intenciones de gasto e inversión durante el ciclo.

En el lado positivo, se espera que tanto la política fiscal como la monetaria sigan siendo “de apoyo”. El presupuesto anunciado el 26 de noviembre fue calificado por Raja como “mejor de lo esperado”: el colchón fiscal aumentó significativamente, el endeudamiento se mantiene en una trayectoria descendente y los ajustes en las previsiones de emisión de deuda pública fueron moderados.

La lógica central del cambio estructural

Si se integran los análisis por país anteriores, el panorama económico mundial de 2026 presenta varios cambios estructurales transversales:Primero, el espacio fiscal como recurso estratégico. La política fiscal ya no es solo un instrumento de gestión de la demanda, sino un recurso estratégico para la competencia entre Estados. Alemania utiliza su espacio fiscal para defensa e infraestructura, Estados Unidos emplea los ingresos arancelarios para alivio fiscal específico, y la UE financia defensa y seguridad mediante endeudamiento conjunto. La asignación de recursos fiscales está pasando de consideraciones de eficiencia económica a consideraciones de seguridad estratégica.

Segundo, la orientación a largo plazo de la inversión tecnológica. La inversión en IA está pasando de ser una narrativa de mercado de corto plazo a un ciclo de gasto de capital de largo plazo. Pero la realización del dividendo de productividad requiere tiempo y está distribuida de manera desigual. Los países capaces de combinar eficazmente la tecnología de IA con la base industrial, el capital humano y el entorno institucional obtendrán beneficios desproporcionados.

Tercero, la orientación del sistema comercial hacia la seguridad. Aunque la incertidumbre de la política comercial ha disminuido algo, los ajustes estructurales de las relaciones comerciales continúan. La UE, al tiempo que impulsa su agenda de competitividad, está integrando la seguridad económica en el marco central de sus políticas. Las materias primas críticas, la infraestructura de cómputo y las capacidades de defensa se han convertido en nuevos ámbitos estratégicos.

Cuarto, la diversificación de los ejes de crecimiento. India está a punto de convertirse en la cuarta economía del mundo, el modelo de crecimiento de China se está transformando y el estímulo fiscal de Alemania está cambiando el panorama de crecimiento de Europa. Las fuentes del crecimiento económico global están pasando de un motor único a múltiples motores, lo que aumenta tanto la resiliencia del sistema como la complejidad de la coordinación.

El informe de Deutsche Bank califica 2026 como un año de “progresar manteniendo la estabilidad”. Pero lo que sustenta este juicio es una reorganización más profunda del orden económico global tras la pandemia: la lógica de seguridad se está incrustando en el núcleo de la política económica, la revolución tecnológica está redefiniendo los límites de la productividad, y el espacio fiscal se está convirtiendo en un nuevo campo de batalla de la competencia entre grandes potencias. En este sentido, 2026 ciertamente “no será aburrido”.

Registro y límites · obsrpost

obsrpost sitúa esta nota en Observer Post es una publicación global de noticias y comentarios centrada en el análisis de asuntos intern... - fechas, nombres y cambios de estado aún requieren comprobación. Titulares / Breves urbanas / Actualidad politica explica el ángulo editorial local; los Enlaces fuente deben abrirse antes de reutilizar el resumen.

Enlaces fuente

  1. https://flow.db.com/topics/macro-and-markets/the-world-outlook-2026-never-a-dull-momentPrincipal

Articulos relacionados

Volver al canal